11 DE SEPTIEMBRE DE 2001 – EL DÍA QUE EL MUNDO CAMBIÓ… Y SIGUE CAMBIANDO

11 s

Por:   Domingo SILVA Cancino[1]

Un día como ayer, que pudo haber sido un martes cualquiera en Nueva York, hace 25 años, se produjo el mayor ataque extranjero en suelo americano en su historia[2]. En un ataque terrorista coordinado desde 3 puntos distintos (los aeropuertos Logan de Boston, el International Dulles de Washington, D.C. y y el International de Newark en New Jersey), cuatro aviones comerciales de pasajeros fueron secuestrados y luego estrellados contra las Torres Gemelas de New York, el Pentágono, mientras el último no llegó a su probable destino por haberse estrellado en un campo abierto en Shanksville, Pennsylvania. El saldo mortal de ese luctuoso día fue de 2,997 personas, la mayoría dentro de las Torres Gemelas, que colapsaron una tras otra, en un lapso de 29 minutos.[3] [4]

El ataque, como todos ya sabemos, fue perpetrado por la organización Al-Qaeda, en un plan que fue concebido cinco años antes, como corolario de una serie de acciones terroristas que ya se venían produciendo desde 1993[5]. Al respecto, se ha escrito mucho acerca de la organización de Al-Qaeda, de sus líderes, de cómo y cuándo se formó, y de por qué y cómo se preparó para atacar a los Estados Unidos, así que no nos enfocaremos en esos detalles en esta nota. Pero lo que está fuera de discusión es que, después de ese ataque, el mundo cambió (de hecho varias notas al respecto tienen un título similar al nuestro), pero además el mundo sigue cambiando a partir de ese momento. Y tal vez uno de los efectos derivados de ese ataque lo puede usted encontrar, en su teléfono móvil…

¿QUE PASÓ DESPUÉS DEL ATAQUE? EL INICIO DE LA GUERRA MUNDIAL CONTRA EL TERRORISMO (GWOT)

Para efectos de poner en contexto la respuesta de la Administración luego del ataque, hay que resaltar que al momento del ataque, el aparato gubernamental y la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos ya tenía claro el peligro que representaba Al-Qaeda para sus intereses y el peligro que puedan ejecutar un ataque. No obstante ello, y a pesar que eran conscientes del peligro e incluso habían advertencias de la CIA al respecto, no pudieron anticipar el momento del ataque y, sobre todo, la forma en que este se llevaría a cabo. Esto se produjo por una serie de factores, institucionales sobre todo, las cuales enumeramos para entrar en contexto:

  1. La visión, hasta ese momento, de que Al-Qaeda era una organización que buscaría seguir atentando contra intereses estadounidenses, pero fallaron en ponderar la capacidad creativa de la cúpula terrorista para concebir el ataque[6], y lo meticuloso para asegurar no solo el cumplimiento de sus objetivos, sino para hacer muy difícil que los servicios de Inteligencia pudieran avizorar la dirección y la magnitud de la amenaza que se cernía sobre su población;
  2. No solo fue la cautela estratégica que mostró Al-Qaeda para evitar que la CIA, el FBI y otras agencias y cuerpos administrativos (como la FAA) pudieran tomar conocimiento del accionar de los terroristas ese día. Las doctrinas vigentes de la FAA y del Mando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD) operaban bajo el paradigma post-Guerra Fría: se concebía el secuestro de aeronaves como un evento de negociación estática de rehenes en plataforma. La arquitectura de defensa nacional jamás integró en su matriz de riesgo y análisis la hipótesis del uso de aviones comerciales cargados de combustible como vectores cinético de precisión o armas de destrucción masiva[7];
  3. Otro factor institucional crítico fue la existencia de la barrera legal y burocrática conocida como The Wall, mecanismo vigente en ese entonces que impedía la transferencia fluida de inteligencia táctica entre la CIA (ámbito exterior) y el FBI (ámbito interno/judicial). El caso prototípico del problema de compartimentación entre los organismos de Inteligencia fue la identificación, por parte de la CIA en el año 2000, de Nawaf al-Hazmi[8] y Khalid al-Mihdhar[9] en una reunión operativa en Kuala Lumpur, en el cual se determinó que eran miembros de Al-Qaeda, sin embargo, debido a restricciones de protocolo, la CIA no alertó oportunamente al FBI ni registró sus nombres en la No-Fly List en la FAA, permitiendo su ingreso y desplazamiento en suelo estadounidense;  
  4. Estas restricciones institucionales impidieron que la Administración en ese momento pudiera “conectar los puntos” mostrado por el flujo de información de interés colectada por diversos medios de Inteligencia (SIGINT, HUMINT). Así, las alertas tempranas como el memorando del FBI en Phoenix (Arizona) o en Florida[10] sobre el inusual flujo de sospechosos matriculados en escuelas de aviación, sumadas a la información contenida en el Informe Diario del Presidente (PDB) del 6 de agosto de 2001 (“Bin Ladin Determined To Strike in US”), fueron fragmentos desarticulados en el mapa de Inteligencia, lo que impidió que pudieran identificar que ya había un comando suicida en territorio americano preparándose para atacar. Existía volumen de datos, pero la comunidad de inteligencia carecía de un bucle de decisión unificado para procesar y transformar el ruido informativo en inteligencia letal o preventiva accionable en tiempo real.

Inicio de la Guerra Global contra el Terrorismo (GWOT): luego del ataque y en cuestión de pocos días después, operadores especiales estadounidenses ya se estaban desplegando en Afganistán. Así, en octubre de 2001 se inició la Operación Enduring Freedom en Afganistán, caracterizada por un despliegue ligero, conformado por las citadas Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF) del US Army, elementos de la CIA y apoyo aéreo cercano masivo en colaboración con la Alianza del Norte, a fin de empezar las operaciones de combate en contra de los elementos terroristas y la búsqueda del paradero de Osama Bin Laden.  Sin embargo, con el trascurso de los meses, y otras consideraciones políticas, estratégicas y económicas, se vio que el despliegue inicial no era eficaz, por lo que el éxito inicial (el desmantelamiento de la estructura de poder de los talibanes) no fue suficiente para estabilizar el país, ante el vacío de poder que se produjo con el repliegue de los talibanes y elementos de Al-Qaeda hacia Pakistán y el inicio de la guerra asimétrica por parte de aquellos elementos, dio lugar al inicio de operaciones con fuerzas convencionales en 2003 con la Operación Iraqi Freedom[11].

BOOTS ON THE GROUND – LA CRISIS DEL CONCEPTO RMA Y LA REORIENTACIÓN TECNOLÓGICA

El paso de la fase cinemática inicial a la ocupación física evidenció la brecha entre la teoría militar teórica y la realidad del terreno contrainsurgente (COIN). Durante la década de 1990, el Pentágono había adoptado la Revolución en los Asuntos Militares (RMA), una doctrina postulada sobre la premisa de que la informática, las redes de sensores remotos y la munición guiada de precisión permitirían ganar guerras de forma rápida, aséptica y con una presencia mínima de tropas terrestres[12].  

​La RMA pretendía sustituir la masa de combate por la superioridad de la información. Sin embargo, el choque contra la insurgencia asimétrica, los artefactos explosivos improvisados (IED – Improvised Explosive Device) y el combate claustrofóbico urbano en ciudades como Fallujah y los valles afganos demostró la invalidez del concepto de “guerra limpia sin infantería”. La tecnología de largo alcance de la RMA no podía resolver la complejidad de ganar “corazones y mentes”, ni identificar a un combatiente irregular mezclado con la población civil.  

​Ante este colapso doctrinario, las directivas de desarrollo tecnológico del Pentágono se reorientaron estructuralmente. En lugar de invertir exclusivamente en plataformas cerradas de ataque a distancia, la prioridad migró hacia tecnología orientada al combatiente individual y a la pequeña unidad. Las directivas exigieron conectar la arquitectura C4ISR directamente con el bucle de decisión del infante en el terreno. La información de los sensores aéreos (como los drones Predator/Reaper[13]) debía ser transmitida sin intermediarios burocráticos hasta la pantalla del líder de escuadra o sección.  

El choque con la realidad de la guerra de maniobra rápida en Irak y la posterior degradación del entorno hacia una contrainsurgencia (COIN) urbana y asimétrica expuso las limitaciones de los sistemas de mando tradicionales. Para romper la niebla de combate, el US Army desplegó aceleradamente el sistema FBCB2 (Force XXI Battle Command Brigade and Below)[14]. Este desarrollo dotó a los vehículos de combate de monitores tácticos con posicionamiento por GPS y cartografía digital en tiempo real, ofreciendo por primera vez una representación clara de las fuerzas propias (Blue Force Tracking) y enemigas reduciendo el fuego amigo y acelerando el ciclo táctico.  

​Paralelamente, las necesidades de la GWOT impulsaron la transformación estructural de la fuerza terrestre estadounidense: el paso de divisiones pesadas e inflexibles a las Brigadas Modulares Autónomas, concretamente las IBCT (Infantry Brigade Combat Teams) y las BCT (Brigade Combat Teams). Estas unidades fueron concebidas como módulos de armas combinadas integrados digitalmente, capaces de operar de manera descentralizada en escenarios urbanos y rurales sin depender de la infraestructura fija de un cuerpo de ejército[15].  

DESAFÍOS EN LAS ICBT Y EL DOMINIO EN LA BATTLE FOR COGNITION

A medida que las IBCT se desplegaron en Irak y Afganistán, surgieron severos cuellos de botella informativos. Las brigadas modulares se vieron saturadas por un flujo incesante de transmisiones de radio, alimentaciones de video desestructuradas y reportes de inteligencia dispares. El problema ya no era la escasez de datos, sino la saturación informativa del comandante táctico en el terreno.

​En este contexto teórico cobró vigor el concepto de Battle for Cognition (La Batalla por la Cognición). La doctrina comprendió que el dominio del espacio de batalla contemporáneo no se decide únicamente por el volumen de fuego cinético, sino por la capacidad organizativa de percibir, comprender y procesar el entorno situacional más rápido que el adversario. La mente del operador y del mando táctico pasó a ser considerada el centro de gravedad del sistema de mando.  ​Para resolver este desafío, la investigación militar adoptó los marcos de referencia desarrollados por teóricos como Mica Endsley[16] y Alexander Kott[17].

Mica Endsley y la Conciencia Situacional (Situation Awareness – SA): Endsley definió el modelo de SA estructurado en tres niveles jerárquicos: Percepción (Nivel 1: detectar elementos en el entorno), Comprensión (Nivel 2: entender la relevancia de esos elementos en relación con el objetivo) y Proyección (Nivel 3: anticipar el estado futuro del espacio de batalla). La arquitectura digital de las IBCT comenzó a diseñarse bajo este estándar para evitar que las pantallas tácticas entregaran datos crudos de Nivel 1 y, en su lugar, presentaran representaciones procesadas de Nivel 2 y 3[18].

​Alexander Kott y la Ciber-Cognición: Kott introdujo modelos de automatización para reducir la carga cognitiva del combatiente. Sus trabajos demostraron que la información debe ser filtrada por algoritmos de asistencia antes de ser presentada al operador humano, evitando que la saturación computacional interfiera en la toma de decisiones críticas bajo fuego[19].

SOLUCIÓN DE LA SATURACIÓN DE DATOS – EL INICIO DEL MACHINE LEARNING

Hacia el final de la primera década del siglo XXI, la proliferación masiva de plataformas ISR (drones MALE, aeronaves de reconocimiento, sensores ópticos/térmicos y captación SIGINT) generó un colapso en la capacidad analítica del Pentágono. Millares de horas de video continuo (Full Motion Video – FMV) eran enviadas a las salas de análisis, sobrepasando por órdenes de magnitud la capacidad física de los analistas humanos.  

La solución estructural consistió en la introducción acelerada de algoritmos de Machine Learning (ML) y sistemas de visión por computadora. El pionero en este campo fue el despliegue de modelos algorítmicos capaces de procesar flujos de video masivos de forma automatizada. Estos algoritmos de aprendizaje automático comenzaron a ejecutar tareas de:  

  1. Detección, identificación y clasificación automática de objetos (vehículos, estructuras, personal);
  2. Seguimiento de patrones de vida (Pattern of Life Analysis) para identificar anomalías operativas;
  3. Reconocimiento visual de alteraciones en el terreno indicativas de la siembra de IEDs.

El impacto de estos avances en la arquitectura de mando fue el procesamiento de datos en el borde (Edge Computing). Al filtrar el ruido en el propio sensor mediante algoritmos de ML, la red dejó de transmitir gigabytes de metraje inútil, enviando únicamente la alerta y la coordenada validada. Esto comprimió drásticamente el ciclo OODA (Observar, Orientar, Decidir, Actuar), reduciendo el tiempo de identificación e impacto de horas a cuestión de segundos[20].

CONSOLIDACIÓN DE LA ARQUITECTURA ACTUAL DE INTELIGENCIA TÁCTICA – TacSRT, C5ISR E INTELIGENCIA AGÉNTICA

El aprendizaje acumulado desde las fallas de la comunidad de Inteligencia en el 11-S y la transformación tecnológica ocurrida durante la Guerra Global contra el Terrorismo (GWOT) convergieron en la arquitectura de Defensa y seguridad que opera hoy en día.  En el centro de la evolución se encuentra la consolidación del sistema TacSRT (Tactical Surveillance, Reconnaisance and Tracking), implementado a través de infraestructuras como el Global Data Marketplace (GDM) de la Fuerza Espacial de los EE.UU.

TacSRT constituye una ruptura con los esquemas cerrados del pasado, ya que en vez de depender de satélites espía gubernamentales hiperclasificados – cuya difusión se encontraba con el obstáculo de los “muros” burocráticos (como The Wall) –, ahora se licita e integra dinámicamente datos de constelaciones satelitales comerciales (SAR[21], óptico[22], electromagnético[23]).  Así, al basarse en fuentes comerciales, la información generada es no clasificada (Unclassified / Fully Releasable), lo que permite compartir inteligencia geoespacial en tiempo real con países aliados y agencias civiles sin trabas

Actualmente este desarrollo ha derivado en la integración de la Inteligencia Artificial (IA), inclusive la agéntica[24] y los sistemas autónomos. Así, esta se emplea tanto en el ámbito Civil y Dual (civil, militar, Interagencial[25]). Los desarrollos concebidos en la contrainsurgencia y el combate asimétrico han migrado a la seguridad interior e interdicción hemisférica. La fusión de sensores satelitales, analítica predictiva de datos y visión computacional agéntica se emplea hoy para el control del dominio marítimo, la interdicción de redes del crimen organizado transnacional (COT), la protección de infraestructura crítica y la gestión masiva de desastres naturales.  

NOTAS FINALES

  1. A veinticinco años del luctuoso 11 de setiembre, la mayor lección aprendida por la arquitectura de seguridad global no reside, únicamente, en la necesidad de desplegar fuerza cinética, sino en la urgencia estructural de conectar la información en tiempo real. La compartimentación rígida que impidió conectar las alertas del FBI con la inteligencia estratégica de la CIA dio paso a las redes interoperables de fusión de datos, donde la inteligencia no clasificada (comercial) nutre hoy la toma de decisiones combinada e interagencial;
  • La Guerra Global contra el Terrorismo demostró la insuficiencia del concepto de RMA, basada sobre todo en munición de precisión a distancia. El verdadero centro de gravedad migró a la Battle for Cognition, donde la reducción de la saturación informativa del combatiente y la aceleración del ciclo OODA de Boyd marcan la diferencia táctica (y hasta estratégica);
  • La transición del análisis manual de video al empleo de algoritmos de Machine Learning y visión computacional (TacSRT) consolidó el empleo del Edge Computing, transformando el diluvio de datos sin procesar en conocimiento operacional accionable en segundos;
  • Las tecnologías concebidas para la contrainsurgencia hoy forman el esqueleto funcional de iniciativas como el Escudo de las Américas (A3C). La integración de constelaciones satelitales comerciales, sensores ISR descentralizados y agentes de IA constituye hoy la columna vertebral para la lucha contra el Crimen Organizado Transnacional, la pesca INDNR y las amenazas en la “zona gris”. Y la IA, incluso la agéntica, ya ha llegado al alcance de cualquier persona que cuente con un teléfono móvil;
  • Hay aspectos del uso de estas herramientas que se van a incorporar a la realidad detrás del A3C, según el desarrollo de las capacidades de cada país del Hemisferio, así como en la transformación del uso de la inteligencia artificial en la sociedad, la economía y la política, lo cual iremos cubriendo a lo largo de sucesivas entregas.
  1. Licenciado en Derecho, fue Gerente General de la Sociedad Comunicaciones para la Defensa y Seguridad, editora de la Revista Perú Defensa & Seguridad. Ha sido facilitador del Curso de Dirección Estratégica para la Defensa y Administración de Crisis (CEDEYAC), de la Escuela Superior de Guerra Naval de la Marina de Guerra del Perú; y asimismo cuenta con estudios en el William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies – National Defense University (NDU), Washington, D.C.  Actualmente Director General de DefPol – Strategic Defense Policies and Operations.
  2. Hasta antes del 11 de setiembre de 2001, el mayor ataque extranjero contra Estados Unidos ocurrió en Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, con un saldo de 2,403 muertes, entre personal militar y civil, lo que obligó a la Administración Roosevelt a involucrarse en la Segunda Guerra Mundial.
  3. Del total de muertes, 2,606 ocurrieron en las Torres Gemelas, 246 dentro de los aviones comerciales utilizados en el ataque, mas 125 en el Pentágono.
  4. National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States. The 9/11 Commission Report: Final Report on Terrorist Attacks Upon the United States, Washington D.C., Government Printing Office, 2004, Executive Summary, pp. 1-14.

5    Ocurrido el 26 de febrero de 1993, cuando la célula terrorista vinculada a Ramzi Yousef detonó un camión bomba en el estacionamiento subterráneo de la Torre Norte del World Trade Center. Esto fue seguido por los ataques coordinados contra las Embajadas de EE.UU. en Nairobi (Kenya) y Dar es Salaam (Tanzania), en 1998, así como el ataque al destructor USS Cole en el Golfo de Adén (Yemen), en el año 2000.

6    National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States. The 9/11 Commission Report: Final Report on Terrorist Attacks Upon the United States, Washington D.C., Government Printing Office, 2004, Cap. 11 (“Forethought Failure of Imagination”).

7   Federal Aviation Administration (FAA) & North American Aerospace Defense Command (NORAD). Joint Operational Directives for Civil Aviation Interception and Air Defense Interdiction Prior to September 11, Washington D.C.

8    Operador táctico de Al-Qaeda, identificado por la CIA durante la cumbre operativa de la red yihadista en Kuala Lumpur, Malasia, en enero de 2000.

9    Integrante del comando de secuestradores e instructor de la célula terrorista en San Diego, California. Ingresó a territorio estadounidense con visado legal debido a la falta de comunicación entre la Inteligencia exterior y la agencia de aplicación de la ley local.

10  Memorando especial enviado por el Agente Especial Kenneth Williams (Oficina del FBI en Phoenix, Arizona) en julio de 2001 a la sede central del FBI, advirtiendo sobre el inusual patrón de matrícula de ciudadanos del Medio Oriente en escuelas de aviación civil de Arizona y Florida.

11  U.S. Department of Defense (DoD). Operation Iraqi Freedom and the Transition to Counterinsurgency Operations, Joint History Office, Office of the Chairman of the Joint Chiefs of Staff, Washington D.C.

12  Cebrowski, Arthur K. & Garstka, John J. “Network-Centric Warfare: Its Origin and Future”, Proceedings, U.S. Naval Institute, Vol. 124, Nº 1, 1998.

13  Vectores aéreos no tripulados (UAV), MALE (Medium-Altitude Long-Endurance) General Atomics MQ-1 Predator y MQ-9 Reaper, integrados en la arquitectura de focalización táctica Find, Fix, Track, Target, Engage, Assess (F2T2EA).

14  U.S. Army Program Executive Office Command Control Tactical (PEO C3T). Force XXI Battle Command Brigade and Below (FBCB2): Technical Manual and Operational Architecture, Fort Monmouth, NJ, 2002. 

15  U.S. Army Training and Doctrine Command (TRADOC). FM 3-0: Operations and the Modular Brigade Combat Team Restructuring, Washington D.C., Department of the Army, 2008.

16  Endsley, Mica R. “Toward a Theory of Situation Awareness in Dynamic Systems”, Human Factors Journal, Vol. 37, Nº 1, 1995, pp. 32-64

17  Kott, Alexander. Battle for Cognition: Command and Control in the Information Age, Army Research Laboratory (ARL), Adelphi, MD, 2007.

18  Endsley, Mica R. Designing for Situation Awareness: An Approach to User-Centered Design, Second Edition, CRC Press, Boca Raton, FL, 2012

19  Kott, Alexander & Alberts, David S. Understanding Command and Control in the Information Age, DoD Command and Control Research Program (CCRP), Washington D.C., 2006.

20  Defense Science Board, Report of the Defense Science Board Task Force on Defense Intelligence: Counterinsurgence (COIN), Intelligence, Surveillance and Reconnaisance (ISR) Operations, Office of the Under Secretary of Defense for Acquisition, Technology, and Logistics, Washington D.C.

21  Synthetic Aperture Radar (Radar de Apertura Sintética), tecnología de sensoriamiento remoto satelital que permite la penetración de cobertura nubosa y la captación de imágenes de alta resolución en la oscuridad, mediante la emisión de microondas.

22 Sensores electro-ópticos e infrarrojos (EO/IR) comerciales de resolución submétrica para identificación visual, caracterización de blancos y evaluación de daños en superficie en tiempo casi real.

23  Detección y geolocalización de señales electromagnéticas (RF/SIGINT comercial) empleada para rastrear transmisiones y emisiones de radar de buques que navegan con transpondedores AIS apagados (“dark vessels”)

24 Sistemas de Inteligencia Artificial guiados por agentes autónomos capaces de ejecutar razonamiento relacional, correlación de datos multifuente sin intervención humana directa y ejecución acelerada de flujos de analítica predictiva.

25  Mecanismo de coordinación e interdicción operativa entre agencias de aplicación de la ley (USCG, DEA, FBI) comandos militares (SOUTHCOM) y ministerios de naciones aliadas, compartiendo redes interconectadas sin trabas de clasificación militar.

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